¿Cómo sé si mi idea o proyecto puede transformarse en un libro?
- marianazabalaconde
- 20 abr
- 2 Min. de lectura

Esta es una pregunta que me llega habitualmente y agradezco que me la hagan porque contestarla a tiempo vale oro.
Es cierto, del dicho al hecho hay mucho trecho y uno de los motores que me mueven día a día es contribuir a verificar si lo que se tiene en mente se puede transformar en un libro que aporte valor.
Ese es un primer gran deber y desafío que tiene el editor, y que en mi opinión requiere dos ingredientes centrales: a) ser sinceros, b) afilar el ojo para vislumbrar el potencial que eventualmente tiene esa idea o proyecto como para, una vez transformado, alcanzar ese objetivo con buena nota.
En este último aspecto, lo que hay que verificar es si puede llegar a serlo bajo qué condiciones y si el autor está de acuerdo y dispuesto a transitar ese camino. Con lo cual la respuesta no siempre se remite a un “sí” o a un “no”. Las más de las veces podría ser: “no, salvo que…” o “sí, pero…”.
En este análisis pesan a su vez dos variables primordiales:
a) a quién podría interesarle tu libro y
b) para qué querés hacer este libro o qué deseas obtener a través de él.
De modo que el análisis del proyecto va mucho más allá del texto primario que tengas en tus manos o del menú de contenidos que planificás.
En una conversación necesaria entran en juego las expectativas, los objetivos, los públicos, los escenarios posibles… y a partir de ahí aspectos más funcionales como el tipo de libro a construir (género, tono, estilo, formato, etc.) y el método más eficiente para conseguirlo.
También es preciso pensar y diseñar el después. Porque, como me encanta decir, luego de que el libro se imprime, empieza el segundo tiempo de este partido.
La estrategia de llegada al público es tan importante como la confección, porque queremos que el libro de verdad alcance a los lectores. Hoy por hoy existen un montón de herramientas que nos permiten acceder de forma directa a las audiencias que estamos buscando. Y aún cuando es hermoso ver el libro en el estante de una librería, la realidad es que hay múltiples formas efectivas y directas de que llegue a esas manos, así como variados circuitos de difusión, distribución y comercialización.
En definitiva, en un terreno afortunadamente poblado de ofertas editoriales, lo mejor es construir un libro a medida: con calidad y a la vez con estrategia. Y para eso es deseable que el editor intervenga lo antes posible, desde la génesis del proyecto, para sacarle el mayor potencial en un mix de planificación, diseño de contenido y creatividad, que se disfrute, desde la primera a la última página.
Publicar un libro claramente te posiciona y te llena de satisfacción. Visualizar ese final es mi mayor pasión, aun cuando lo que haya entre manos ―por ahora― no sea
más que unas pocas líneas manuscritas, un deseo tímidamente confesado o una simple corazonada. Te espero.



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