Organizaciones y libros, un buen tándem
- marianazabalaconde
- hace 4 días
- 3 min de lectura

Las empresas, instituciones y organizaciones en general, necesitan ser cada vez más auténticas en su comunicación y vínculo con sus audiencias. Aportar valor. Lo dicen todos los manuales, lo comprueba la práctica y el libro viene a cubrir esa necesidad con buena nota.
Estos benditos objetos del saber y de experiencia sensorial, tan versátiles como los podamos imaginar, se han erigido en una excelente vidriera para expresar un mensaje de forma clara y controlada.
Un libro conjuga varios ingredientes que pocas veces se ven de la mano: si está bien construido, su contenido es genuino, creíble y valioso, es un vehículo de comunicación que puede adaptarse a todos los públicos; es una gran herramienta de posicionamiento; y, por si fuera poco, un puente de expansión.
Aquí el abanico de posibilidades es muy amplio y cada una está unida al objetivo del proyecto. Un libro institucional tradicional es el clásico de tapa dura, con diseño elegante, letras doradas y que impone mucho respeto. Por lo general, resume la historia y espíritu de una organización y tiene un valor de legado; además de que impone respeto solo de verse.
Este tipo de libros son muy valiosos, pero es importante aplicarle una visión periodística a su contenido, para crear una historia apasionante, resaltando momentos memorables que sin duda los tiene, o poniendo en valor pequeñas historias dentro de esa gran historia.
Pero hay muchas más variantes, también eficaces y atractivas. Un libro bien pensado, con información curada y diseño editorial profesional, que se ocupe de un tema relevante para determinado público, genera conversación y empatía con la institución o marca que lo impulse. Este tipo de libros son ideales para organizaciones que quieran verse asociados con determinados valores, determinada comunidad o un grupo de interés.
Así por ejemplo, un club deportivo puede realizar un libro sobre hábitos saludables y generar empatía con determinado público, viéndose genuinamente enrolado en la promoción de ese valor. Una industria que tenga amplia incidencia en su zona de influencia, puede pensar en patrocinar un relevamiento de algún aspecto patrimonial o cultural de la comunidad en la que está enclavada, con buena fotografía, que contribuya con solidificar su identidad.
Del mismo modo, una fábrica de cerveza puede querer mostrar algún aspecto didáctico de su saber, por ejemplo realizando un inventario de variedades, recetas de cocina, maridajes y accesorios relacionados con la cultura cervecera. Una marca de pañales puede querer apoyar una causa propiciando un libro que recree las historias de los cuidadores de niños en un centro de maternidad. Y un desarrollador inmobiliario, puede agasajar a cada comprador con un espectacular libro sobre tendencias de interiorismo, ¿por qué no?
Visto así, las posibilidades son infinitas y sorprendentes.
Pero lo mejor es que un libro nunca se queda en un libro. Es un puente de creación hacia más iniciativas. Si está bien construido genera conversación, pone un tema en agenda, agrega valor, conecta directamente con el público de un modo genuino, propicia identificación, es único. Así, crear un libro alineado con los valores o identidad de una empresa es una inversión y al mismo tiempo una contribución.
Es por eso que estos proyectos se convierten también en verdaderas aventuras y generan buena conexión con el propio equipo o institución que lo lleva adelante. Es preciso concebirlos y direccionarlos muy bien para alcanzar los objetivos.
¿Tenés una idea en mente? ¿O querés pero no sabés cómo? Escribime.


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